El comienzo del liderazgo

El comienzo


Estás sentado en tu estación de trabajo. Y sabes que estás haciendo un gran trabajo. De hecho, además de estar siempre entre los mejores cada mes, te sentís muy cómodo colaborando con los nuevos agentes de línea.


Y cuando hay algún lío importante, te llaman para conocer tu opinión acerca de la solución, del sistema, de los métodos o del estado del clima.


Es ahí donde empezás a entender que en algunas cosas, sos bueno. Y que además, te gustan. Y que donde las otras personas ven solamente problemas y lugares oscuros, ves oportunidades y la famosa luz al final del camino.


Sin saber como resolver cada problema cuando se presenta, pero con la seguridad en vos mismo que lo vas a poder hacer.


La oportunidad


En algún momento, y sin entender muy bien por qué, te piden una opinión acerca de cómo actuar en una situación hipotética. E hipotéticamente hablando, respondes con lo que te parece que HAY que hacer, dejando de lado lo que LO DEMAS PIENSAN QUE HAY QUE HACER.


Como verás en el texto, cambie de letras pequeñas a mayúsculas. Y no fue un cambio por un error del teclado, sino para destacar una primera habilidad que un líder posee: dar su opinión entendiendo la diferencia entre el bien y el mal. Ese es uno de los primeros valores que un líder muestra: confianza en lo que dice, seguridad en su opinión, entendimiento de lo correcto.


Algunos días después, te enteras que tu nombre ronda los pasillos. Que alguien está buscando un líder para un nuevo grupo de tareas y que te han propuesto sin que te enteres.

¡Qué orgullo! ¡Nada mejor que los logros hablen de vos mismo, sin tener que abrir la boca!


Y ahí encontramos la segunda característica de un gran líder: produce resultados.


Sobre todo en el contexto actual, en el que los números, los números, esos números, son tan importantes. Sobre todo en el contexto actual, totalmente diferente al de hace - apenas - dos años atrás.


¿Y si no puedo, y si no me sale?


Lo desconocido siempre nos produce una primera sensación: miedo, temor y hasta un poco de falta de confianza.


Si hasta el momento tuviste la oportunidad de probarte a vos mismo como también a los demás, que sos capaz; por que en esta oportunidad te parece que hay algo distinto?


Te pones a pensar en los pros y los contras de ser un líder: si, uno empieza a tener un poco de poder, pero también muchas más responsabilidades. Y sin dudas que en más de una oportunidad los problemas son mucho mayores que las recompensas que llegan con el cargo.


Y esta es otra de las características que posee un gran líder: piensa, evalúa, mide, estima. No siempre se lanza a ciegas a cualquier cosa. Por el contrario, sabe medir pros y contras, beneficios y perjuicios, las ganancias y las pérdidas.



Un primer resumen


Ser líder no es solamente verse bien en la foto de fin de año. También es crecer, ponerse los pantalones largos, hacerse cargo de situaciones propias y solucionar los problemas - ya sea los actuales como los que se acarrean.


Ser un líder es un arte, una ciencia y una técnica. Un arte, ya que al tratarse de seres humanos, necesitamos considerar que las emociones pueden hacer que las personas tomemos decisiones no muy esperables o programadas. Una ciencia, ya que hay principios que pueden estudiarse y conocerse, aprender por cuenta propia o de manos de terceros. Y una técnica, porque sin dudas hay ciertos lineamientos o formas de hacer las cosas que siempre funcionan en todos lados.


Espero les haya gustado esta primera parte de la historia, la historia del comienzo de un líder. E imagino que en algún punto del relato te sentiste identificado. :)


Te espero en la próxima edición. Y espero que puedas aplicar estos conceptos hoy mismo.


¡A tus ordenes!


Rodrigo


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